miércoles, 6 de agosto de 2008

Resiliencia y Educación






LA RESILIENCIA EN LA EDUCACIÓN




¿Podríamos fomentar la resiliencia en nuestra comunidad educativa? ¿Se puede favorecer el desarrollo de esta capacidad en alumnos y docentes para superar las situaciones adversas que a veces nos presenta nuestra sociedad?

Pensando en nuestro trabajo actual

Ser docente hoy no es fácil. Tal vez nunca lo fue. Pero como sabemos y sentimos, en nuestros días la profesión docente está en cambios constantes.

En el caso de los Educadores que tienen como labor importante y bella de moldear a través de la instrucción y la enseñanza, sería muy interesante que desarrollarán en los educandos la resiliencia. Así tendríamos una herramienta positiva que apoyaría la gestión y formación educativa.

Con frecuencia los medios de comunicación nos informan sobre los altos niveles de ansiedad, indisciplina, tensión y deserción escolar (a temprana edad) en los colegios. Encontramos a los educandos padeciendo depresiones o padecimientos similares que afectan cada día un mayor número.

Los problemas intra familiares, económicos, de salud, están en lista de factores que inciden directamente en las conductas negativas y derrotistas de los educandos.

La desesperación que se genera al no poder resolver el mismo (a) las contrariedades los conducen finalmente a estados patológicos (trastornos fóbicos y de pánico).

Escuelas que ponen en práctica la resiliencia

Teniendo en cuenta los factores constructores de la resiliencia, las escuelas necesitarían acceder a ellos, ya que de su alcance dependería el buen funcionamiento de la institución. Se entiende que una escuela se trata de construir día a día la resiliencia y que cuenta con docentes y directivos que bregan por el logro de la misma, podrá ser de ayuda para que los alumnos y sus familias pertenecientes a la comunidad educativa alcancen tal capacidad. Parecería imposible en estos tiempos que corren…..hasta utópico, pero “lograble”, si se quiere.
Es al interior de la familia el primer lugar donde se aprende cómo comunicarnos, esto determinará cómo comunicarnos con los demás. Es fundamental que los miembros de la familia puedan expresar sus necesidades, emociones y expectativas sin temor a ser rechazado o no ser considerado por los demás; esta educación al interior de la familia se extiende al colegio (lugar en donde los educandos pasan el mayor tiempo), es por ello la importancia de que educadores sean capaces de generar áreas de desarrollo de la resiliencia en niños y niñas como modelos de prevención, así como la familia tiene etapas en el cual los adultos deben ir educando a los niños, niñas y jóvenes hasta convertirse en adolescentes, la participación del Educador en esta educación de la identidad del niño, niña y jóvenes es primordial generando ambientes facilitadores de manera de potenciar en ellos las conductas resilientes (las cuales están latentes) de manera de ir transformando sus conductas irruptivas.

La resiliencia en el ámbito escolar

Objetivos:
· Fomentar la oralidad y la libre expresión de ideas.
· Contactarse con las emociones.
· Encontrar lo positivo dentro de cada uno.
· Aceptar las diferencias.
· Desarrollar la responsabilidad.
· Reconocer el valor propio, el del otro. Respetar lo que los demás valoran.
· Acrecentar los buenos modales.
· Práctica la cooperación, la comprensión y la tolerancia.
· Replantear los puntos de vista.

Dentro del ámbito escolar es posible y muy importante fortalecer a sus integrantes, principalmente a los alumnos, para que puedan hacer frente a las situaciones adversas que puedan presentarse tanto en el plano escolar, como familiar y social. Es fundamental que el Educador se incorpore como un agente proactivo en la formación del joven desde una visión integral y no únicamente de entregar un programa de estudio; en la búsqueda de su identidad los jóvenes tienden a independizarse como una primera estrategia psicológica, a través de la negación y el cuestionamiento permanentemente.

Se quiere poner a prueba la capacidad de resiliencia en los alumnos para que puedan superarse y enriquecerse a pesar de las dificultades comunicativas, socio-económicas, intelectuales, etc.

Se considera como factible que los alumnos puedan poner en práctica actitudes resilientes dado que la resiliencia es una capacidad que puede desarrollarse en cualquier momento de la vida, siempre y cuando otro significativo los impulse a ese logro.

Cuando al interior de la familia se presentan graves crisis como por ejemplo la infracción de ley (condición jurídica en referencia cuando un miembro de la sociedad quebranta las normas de coexistencia y orden público), el consumo de drogas, el consumo de alcohol, etc., es allí cuando aparecen graves conflictos que llevan a generar hogares desestructurados, sin proyectos de vida familiar ni referentes válidos como figura de autoridad para el joven, esta situación rebota en los colegios los cuales no son capaces de trabajar con estos jóvenes, los que finalmente son expulsados de los colegios, ante esto el joven opta por una forma de vida en donde se consideran así mismo como no amados, indignos, incapaces, inaceptados, menospreciados, buscan a otros jóvenes con las mismas conductas las que refuerzan sus comportamientos agresivos conformando pandillas o agrupaciones de jóvenes asociados a la infracción de ley.



Espejos para nuestros hijos.


¿Quién soy?

“¿Mamá, yo soy la que veo en el espejo, la que los demás me dicen que soy, o la que yo pienso?”, pregunta Agostina (siete años), dejando a su madre en un silencio pensativo, intentando dar respuesta a una pregunta que, hasta aquel momento, desconocía.
Agostina, dentro de su ingenua curiosidad, estaba planteando un cuestionamiento filosófico que quizás le llevará años de su vida responder, comprender, crear y re-crear. Y a nosotros, nos regala la oportunidad de reflexionar sobre la construcción de la identidad (nuestra y de nuestros niños).
Tener un hijo no es un acontecimiento más en esta vida. Aunque dediquemos poco tiempo a reflexionar sobre la magnitud que adquiere el ser madre o padre en una persona, este es un enriquecedor espacio para tomar conciencia de su importancia y la responsabilidad que implica en nuestra existencia.



Educación y religión


Según estudios realizados en la Universidad de Carolina del Norte en Chapell Hill, la Universidad Estatal de Ohio, La Escuela de Medicina Albert Einstein en Estados Unidos; han demostrado que la participación religiosa reduce las conductas de riesgo en los adolescentes, según el estudio los jóvenes que participan en actividades religiosas presentan menor consumo de tabaco, alcohol y drogas además fortalecen los lazos en la comunicación, involucrarse más en las actividades de la familia y el colegio; señalan que la religión es una parte importante para el adolescente y que constituye una herramienta para enfrentar procesos adversos, vieron reducidos a la mitad la probabilidad de consumir distintos tipos de drogas en comparación a los jóvenes que no veían la espiritualidad y el ejercicio de fe como relevante.

Para el profesor Thomas Wills, de la Escuela Albert Einstein, este efecto actúa como un elemento protector y facilitador ante las experiencias negativas que pueda enfrentar un adolescente en la búsqueda de identidad.

En nuestra realidad de país, nos encontramos que efectivamente la incorporación de este agente religioso produce en los adolescentes y adultos ciertos cambios de actitudes frente a las circunstancias que los han llevado a la infracción de ley, drogas o alcohol, transformado en ellos (as) su postura ante la vida y la sociedad, asumiendo muchas veces roles de ejemplarización de cambio ante sus pares.