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jueves, 25 de abril de 2013

Trabajando la Inclusión






El tema de la inclusión es una palabra que aún en  Chile y algunos países es considerada como un tabú, a nivel de todas las instancias sociales las personas  con capacidades diferentes son miradas como un obstáculo no como personas que aportan a la sociedad como tod@s las demás, mucho falta para que se sensibilicen las Empresas y sociedad para permitirles un trato igualitario.

 "Somos  distintos por fuera pero iguales por dentro".





Convivencia Escolar

portada espacio de convicencia escolar




La sociedad está demandando a la escuela y al liceo una educación de calidad: los estudiantes, los padres, el gobierno y cada uno de los profesionales de la educación exigen calidad (en donde cada actor de esta problemática adquiera compromisos individuales que apunten a lograr los objetivos planificados)

¿Pero cómo hacerlo?
Convivir pacíficamente no se aprende por decreto, ni por una ley, sino que se aprende en la vida cotidiana (teniendo experiencias positivas que fortalezcan nuestras debilidades y potencias nuestras capacidades).

(La convivencia no es sólo reglamentos exclusivamente, es una forma de vida una actitud de enfrentar todas las situaciones adversas que nos afectan en la familia, en el colegio en la sociedad, una palabra clave de considerar en esta situación es la empatia  es decir aprender a colocarse en el lugar del otro o de la otra persona, sin sacar ni poner, sólo observar y observarnos  y aprender escuchar con verdadera atención)

 A convivir se aprende y qué mejor lugar que en la escuela y liceo, donde pasamos gran parte de nuestras vidas. Necesitamos, entonces, practicar una buena convivencia, gestionar una buena convivencia, por ejemplo, generar un buen ambiente, realizar actividades con nuestros alumnos que les permita sentirse acogidos, respetados y cuidados. Necesitamos realizar actividades en las propias escuelas, que estimulen las habilidades de convivencia, de comunicación efectiva, de resolución de conflictos, previniendo situaciones de acoso y malos tratos.
En apoyo a esta misión, educarchile desarrolló “Mejorar la convivencia para un aprendizaje integral”, un nuevo espacio que busca ofrecer a los profesores un PLAN anual y flexible, para:
  • mejorar el clima de convivencia
  • promover una formación integral, estimulando el desarrollo de habilidades para la convivencia y otras habilidades para la vida
  • prevenir situaciones de malos tratos, bullying y otras conductas de riesgo (prevención del consumo de alcohol y drogas, afectividad y sexualidad, resolución de conflictos, otros).
Además, busca integrar activamente a toda la comunidad educativa, ofreciendo actividades para el trabajo con estudiantes, apoderados y familias, además de apoyos para directivos.
En él, se podrá encontrar un centro de recurso con una selección de orientaciones y actividades educativas concretas para que cada profesor, utilice en su nivel, dirigidas a mejorar el clima de convivencia en su sala de clases y estimular el desarrollo de las habilidades básicas de comunicación, de resolución de conflictos, de trabajo en equipo, etc, a fin de prevenir situaciones de malos tratos, bullying y otras conductas de riesgo.
El espacio es el resultado de la revisión y sistematización de cientos de propuestas, programas y recursos educativos generados por prestigiosas instituciones nacionales dedicadas a mejorar la convivencia y una educación integral de calidad, como el MINEDUC, SENDA y ValorasUC.

Mario Solar Godoy

miércoles, 8 de agosto de 2012

La Significación del Desarrollo de la Personalidad

 





En la adolescencia se presentan también alteraciones conductuales graves que requieren la intervención de un especialista,  de un estudio, de diagnóstico y de un tratamiento psicológico profundo. En general, se trata de casos en los cuales experiencias negativas tempranas como abandono, deprivación, rechazo, han determinado la configuración de una personalidad alterada en los fundamentos de su estructura. Ningún ambiente, por óptimo que sea, puede reparar estos daños a nivel de la adolescencia. Sólo un tratamiento profundo puede ayudar a los jóvenes a salir adelante en su difícil situación.






La psicopatología que se presenta en estos casos no es de la alteración juvenil específicamente, puede manifestarse en las más diversas formas de neurosis, de alteraciones del carácter, de trastornos psicosomáticos, de cuadros limítrofes con la psicosis. Sin embargo, las características psicológicas y  la situación de vida que definen a esta etapa del desarrollo pueden tener una incidencia decisiva en la presentación del tratorno, en dos sentidos.






Por una parte, las características psicológicas de la edad contribuyen a darle una configuración particular al cuadro; a la sintomatología que presenta. Esta puede aparecer como una acentuación extrema de rasgos juveniles, tales como aislamiento, agresividad, sobre elaboración de ides, concepciones y teorías extrañas, variaciones bruscas del estado ánimo, predominio de una actitud expansiva y eufórica o d eun tono depresivo, autodepreciatorio. Por otra parte, la edad juvenil puede tener el carácter de una situación desencandente.
Los jóvenes que durante sus años infantiles logró mantenerse aparentemente equilibrado porque las circunstancias le resultaban manejables, porque su vida podía deslizarse apaciblemente por canales definidos y específicos llega a la adolescencia con una personalidad precariamente integrada y ad hoc  a una situación definida y simple, pero no para hacer frente  a una nueva situación, en la que todo cambia y  que él o ella le plantea exigencias nuevas y complejas. Su  confrontación con ella quiebra su personalidad, reactiva conflictos y angustias básicas, todo  lo cual se pone drásticamente de manifiesto en la altración de la conducta, el problema hace eclosión en la edad juvenil, sus manifestaciones son más espectaculares; los jóvenes tienen más poder físico y  energía para expresar sus problemáticas, tienen una mayor riqueza de recursos psicológicos y experiencias para elaborar la sintomatología.
A veces sucede también que  las manifestaciones se han presentado ya en la infancia y  que escapan a la observación  de los padres o que se las atribuya a fenómenos del desarrollo, como suele acontecer en la consulta al pediatría. El desarrollo de los niños tiene una secuencia definida y predictible. Las conductas que señalan su progreso tienen también un rango de variaciones definido, de todo esto se desprende que es necesario observar y supervisar constantemente el desarrollo de los niños y prepararlos para enfrentar esta edad de vida.


viernes, 20 de julio de 2012

CRISIS JUVENIL







MANIFESTACIONES DE LA SITUACIÓN CRÍTICA.


Las conductas juveniles típicas que con frecuencia resultan ser llamativas, extrañas, o aparentemente anómalas se pueden comprender como ensayos en la búsqueda de la identidad; como esfuerzos erráticos o equívocos de resolver conflictos o tensiones que se originan en la especial situación de  vida que se plantea a esta edad; como expresión de complejos estados motivacionales en los cuales se combinan, en diferentes modos y proporciones, las temáticas tendenciales que son propias de la adolescencia, muchas veces difíciles de entender para el adulto.

Estas conductas ponen de manifiesto una personalidad inmadura, que apela a todos los recursos disponibles y que es capaz de crear otros nuevos y a veces muy originales para lograr el ajuste a un mundo desconocido, difícil de comprender. En la gran mayoría de los casos, el transcurso de los  años juveniles durante  los cuales se completa el desarrollo de esta edad, junto  con la ayuda de los padres, los educadores y los amigos, son suficientes para la superación de la situación crítica que manifiestan esas conductas. Estas desaparecen progresivamente en la medida que el individuo va resolviendo sus conflictos y asumiendo los roles y responsabilidades del adulto.

La observación de una de estas manifestaciones aisladas no permite establecer claramente su significación. A veces es sólo una manifestación típica  de la adolescencia, pero, en otros casos, esa misma conducta puede estar expresando una alteración personal, un fracaso en el proceso de socialización y ajuste del individuo.


CIRCUNSTANCIAS QUE CONDICIONAN ALTERACIONES CONDUCTUALES.

Sin embargo, la observación integral del comportamiento de los adolescentes mantenida por un cierto tiempo y extendida a  todos los ámbitos de su vida actual (relaciones con su familia y sociales en general, diversiones, intereses, actividad escolar, etc.), constituye una base  más segura para establecer cuándo la situación crítica que vive el adolescente resulta amenazante  para su  salud mental. Se constata que la situación crítica del joven requiere de una especial intervención cuando no cuenta con una personalidad suficientemente equipada e integrada para hacer frente a las circunstancias en que vive y cuando, además, en su medio ambiente actual no encuentra apoyo, comprensión y guía de los adultos que lo rodean, lo cual podría servirle para resolver conflictos antiguos o estabilizar su personalidad.

Es importante considerar que, dentro de ciertos límites estos dos aspectos de personalidad y ambiente actual se pueden compensar. Un ambiente positivo, caracterizado por sus interacciones comprensivas, de apoyo, de orientación y tolerancia, puede restaurar ciertas alteraciones de la personalidad, puede rectificar el curso del desarrollo. Se cuenta con las nuevas capacidades físicas e intelectuales que ahora posee el joven, con sus relaciones sociales y con la ayuda de las Instituciones que definen su contexto social, con el profundo cambio de su situación de vida, haciendo que los adolescentes sean más receptivos y permeables a las nuevas condiciones de vida a las que se enfrentan. Pero hay casos en que, a una personalidad débilmente estructurada, se agrega un ambiente empobrecido, que puede abandonar al adolescente a su propio destino, que puede resultar entorpecedor del desarrollo personal. En estos casos, personalidad y ambiente actual se potencian, generando las formas más variadas de alteraciones conductuales.