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sábado, 30 de junio de 2012

AUTOESTIMA








Los niñ@s aprenden a verse a sí mismos tal cual los ven los las personas importantes que los rodean. Construyen su autoimagen de acuerdo  con las palabras, el lenguaje corporal, las actitudes y los juicios de los demás.


  




El concepto de la autoestima se desarrolla en el  área de la valorización. Tiene mucho que ver con los juicios que los demás hacen sobre sí mismo. Estos juicios - positivos o negativos -  se graban en la mente, se internalizan. Los años infantiles son los más propicios  para la internalización de juicios sobre sí mismo.
Ellos se convierten en la base de una buena  - o pobre - autoestima, ya que estos juicios internalizados se activan permanentemente, permitiendo una autoevaluación.





Los juicios internalizados que  conforman nuestro repertorio del cómo somos tienen una larga historia. Sus influencias más importantes  se encuentran en los primeros años de vida. Niños y niñas pequeños, por ser dependientes del cuidado y afecto de los adultos, son vulnerables a los efectos de frases como: "No te muevas, te puedes caer",  "Que inútil eres, no sirves para nada", "¿Es posible que seas tan tonta?", "Con tus tonterías, me vas a volver loco", "Qué hice yo para merecer un castigo como tu?", "Hazlo con mucho  cuidado  yo te ayudo", "Sí lo intentas de nuevo, seguro que lo lograrás", "Estoy segura de que la próxima vez te saldrá mejor", " Estoy muy molesto con lo que pasó. Espero que no vuelva a ocurrir", "Lo has hecho muy bien. Te felicito"



Gráfico proceso de la autoestima.








Los juicios que los niños reciben les dan una versión de quiénes son ellos; los califican como buenos o malos, dándoles un sentido de su propia valía.

Los juicios negativos tienen efectos dañinos. Dichos muchas veces de manera mecánica - sin intención de dañar - se graban en la mente de los niños y  niñas, dejándoles una versión negativa sobre quiénes son y lo que se puede esperar de ellos. Y si el niño o niña  se convence de no ser bueno , se verá obligado - por la necesidad de conservar su  coherencia interna - a evitar que le lleguen mensajes positivos acerca de sus aptitudes.

Es decir, que la fuerza de mensajes o juicios negativos internalizados, neutraliza los efectos  de los mensajes positivos. Este mecanismo por lo general afecta todas las áreas del funcionamiento de la persona.








            



                        



La ausencia de modelos positivos de identificación, predominio de una autovalorización negativa y carencias afectivas; por lo tanto una pobre autoestima y pautas de conducta de riesgo en conflicto con normas de convivencias social (huida de la escuela, tendencia al hurto, consumo de drogas), dan cuenta de la ausencia de mecanismos de autoprotección, característicos de una baja autoestima.










jueves, 31 de julio de 2008

Características de personas resilientes



CARACTERISTICAS DE PERSONAS RESILIENTES: INFANCIA, ADOLESCENCIA Y ADULTEZ.


· Ambiente facilitador: incluye acceso a la salud, educación, bienestar, apoyo emocional, reglas y límites familiares, estabilidad escolar y del hogar, entre otros.

· Fuerza intrapsíquica: incluye la autonomía, el control de impulsos, el sentirse querido, la empatía.

· Habilidades interpersonales: incluye el manejo de situaciones, la solución de problemas, la capacidad de planeamiento.



Una persona puede ser resiliente, puede tener la fortaleza intrapsíquica suficiente y las habilidades sociales necesarias, pero si carece de oportunidades para educarse o trabajar, sus recursos se verán limitados.

Así mismo, Wolin y Wolin se proponen una explicación para el fenómeno de la resiliencia en niños y adolescentes, para lo cual desarrollan un esquema basado en las etapas del ciclo vital. El primer círculo de la resiliencia se centra en la infancia o niñez; el segundo, en la adolescencia y el tercero, en la adultez.
Estos autores desarrollan la noción de “siete resiliencias”: introspección, independencia, interacción, iniciativa, creatividad, ideología personal y sentido del humor.


1.- Introspección. Entendida como la capacidad de examinarse internamente, plantearse, y darse respuestas honestas.

Durante la niñez, la introspección se manifestará como la capacidad de intuir que alguien o algo no están bien en su familia, los niños resilientes son capaces de contrarrestar la reflexión distorsionada de la familia, situar el problema donde corresponde, reduciendo la ansiedad y la culpa.

Durante la adolescencia, la introspección corresponde a la capacidad de conocer, de saber lo que pasa a su alrededor y es fundamental para comprender las situaciones y adaptarse a ellas.

En la adultez, la introspección se manifiesta como la sabiduría, la comprensión de sí mismo y de otras personas, con aceptación de las dificultades, sin culpar a los demás.

2.- Independencia. Se refiere a la capacidad de establecer límites entre uno mismo y ambientes adversos.

En la niñez, esta capacidad se expresa manteniéndose alejado de las situaciones conflictivas. En la adolescencia, la independencia se manifiesta en conductas como no involucrarse en situaciones conflictivas.
En la adultez, esta capacidad se expresa en la aptitud para vivir en forma autónoma y de tomar decisiones por sí mismo.

3.- Capacidad de interacción. Se refiere a la capacidad de establecer lazos íntimos y satisfactorios con otras personas.
En los niños, se expresa como una facilidad para conectarse, ser querido o adorado.

En los adolescentes, se manifiesta en la habilidad para reclutar pares y de establecer redes sociales de apoyo.

En los adultos, esta capacidad se manifiesta en la valoración hacia las relaciones interpersonales, la intimidad y los rituales.

4.- Capacidad de iniciativa. Se refiere a la capacidad de hacerse cargo de los problemas y de ejercer control sobre ellos.

En los niños esto se refleja en las conductas de exploración y actividades constructivas.

En la adolescencia, aparece la inclinación al estudio, práctica de deportes y actividades extraescolares como obvies y trabajos voluntarios.

En los adultos, se habla de generatividad, que alude a la participación de proyectos comunitarios, sentimientos de autorrealización, capacidad de liderazgo y enfrentamiento a desafíos.

5.- Creatividad. Corresponde a la capacidad de imponer orden, belleza y un propósito a las situaciones de dificultad o caos.
Durante la niñez, esa capacidad se expresa en la creación y los juegos que permiten revertir la soledad, el miedo, la rabia y la desesperanza.
En la adolescencia, se refleja un desarrollo de habilidades artísticas como escribir, pintar, bailar, producir artes.

Los adultos creativos son aquellos capaces de componer y reconstruir.

6.- Ideología personal. También se entiende como conciencia moral.

En los niños, esto se manifiesta en que son capaces de hacer juicios morales desde muy temprana edad, de discriminar entre lo bueno y lo malo.

En la adolescencia, se caracteriza por el desarrollo de valores propios y establecer juicios en forma independiente de los padres. Además se desarrolla el sentido de la lealtad y la compasión.

En la adultez, se manifiesta como la capacidad de servicio y de entrega hacia los demás.

7.- Sentido del humor. Se refiere a la disposición del espíritu a la alegría, permite alejarse del foco de tensión, relativizar, positivar, elaborar de un modo lúdico, encontrar lo cómico entre la tragedia.

En la niñez, se desarrolla a través del juego.
En la adolescencia, se desarrolla por su capacidad de reír, de moldearse y de jugar.
En el adulto, reconoce el aspecto divertido, alegre y juega.